Memoria, visualidad y disputa desde el Archivo de Memorias Feministas de San Juan. Relato de experiencias y reflexiones desde una perspectiva feminista y postcustodial.

Por Dolores Córdoba

“Aún quedan muchas historias por contar y muchas memorias por hacer para contribuir al proyecto feminista de soñar otros mundos posibles. Los feminismos contribuyen con destellos de esperanza en estos tiempos en los cuales los discursos y prácticas fascistas, misóginas, racistas, lesbo y transfóbicas no dejan de reaparecer, reinstalando la pregunta por lo que el pasado nos debería haber enseñado”.

Troncoso Pérez (2022)

RESUMEN

En este artículo reconstruimos y problematizamos el proceso de conformación del Archivo de Memorias Feministas de San Juan, una iniciativa que sostenemos en la intersección entre universidad, extensión, investigación y activismos. Escribimos desde un nosotres situado: participamos en las experiencias que narramos, produjimos y conservamos parte de sus documentos y volvemos sobre ellos desde las preguntas del presente. Pensamos el Archivo como una práctica política que interviene sobre las condiciones que organizan lo visible, lo mostrable y lo decible acerca de los feminismos locales.

Desde una perspectiva feminista y postcustodial, entendemos que archivar implica seleccionar, nombrar, describir, relacionar y producir sentidos. Abordamos las tensiones entre resguardo y disputa, cuidado y apertura, conservación y uso, y pensamos nuestras prácticas como operaciones de autorrepresentación, contravisualidad y rehistorización. Cuando contraarchivamos recuperamos documentos y disputamos las formas hegemónicas de verlos, clasificarlos y narrarlos: reponemos tramas colectivas, devolvemos las inscripciones a sus historias y construimos genealogías feministas locales.

Las condiciones materiales ocupan un lugar central en esta reflexión. Los presupuestos limitados, la infraestructura personal y doméstica, el trabajo militante y las desigualdades que atraviesan a trabajadoras sexuales y personas trans y travestis inciden en las posibilidades de producir, conservar y activar memorias. El artículo propone la noción de desigualdad archivística para nombrar la distribución diferencial de esas posibilidades. El Archivo aparece así como una práctica común, abierta e inacabada, atravesada por disputas, afectos, responsabilidades y preguntas acerca de quiénes pueden aparecer y permanecer en la historia.